Quisiste corregir mi sombra
y aclarar mis heridas
me guiabas por el camino más áspero y duradero
a la vez
me llenabas con bofetadas de dulzuras cortas como una piedra.
Creí mi nombre mil veces
y al tiempo de descifrarlo
rompo en silencio.
Quisiera tu corazón de río y de viváces luciernagas
tu voz parpadeando en mis oídos
tu rostro pequeño,
rostro de niño.
Rostro
embellecido por sabias novedades de poesías bien dormidas.
Rostro.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario