En el descubre de los párpados
se olvidan un poco las sonrisas tuertas.
Una que otra planta y pierna esparcida
y todo sucede como cuando se divisa un torbellino.
Alampárame, recuerdo
descolócame, propongo
acentúame, inquieto
desconsuelame y aprieto.
Sin querer
todos los ojos se iluminan
y son una fosforescente playa humana.
Otra vez.
y otra vez
caemos
en la misma historia.
Otra vez
y otra vez
me quiebro
como un florero.
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