4/1/15

Des-

Hubo un momento
tantas veces el decir pureza y certeza a la vez
que casi al mismo tiempo
sucedió la minísima elocuencia de decir que no
pero aún así
continuó la línea.

Obtusa se quedó
de palabras bellas
y un amor bien vestido
/claramente vago por dentro/
le apretó el guiño
para que aguantara al maltratador explote.

(con manos negras se quedó)

sabes?
quieres?
entiendes?
me escuchas?
no eres. no no no
tú no eres.

tres veces no,
otra vez (ay! no!)

una vez más
y caeré sin cuerpo
sin alma
y sin ruego al agua.

caeré tiesa para no dañar a nadie
caeré hundida de ante mano
saludando atentamente a usted
con los labios ensanchados
como el de un maricón sonriente.

Pero, pregunto yo,
¿cómo comenzó la pena?
mi pena?
la rabia?
mi enfermiza soledad?
habrá sido por la falta de agua?
las ganas de morder y no poder?
la  incontinencia de gritar el nombre?
la certeza futura de mis sueños /peso/?

será?

sospecho que
una vez más,
una vez más,
me despilfarro/
una vez más
una vez más
y en des-amparo.
una vez más
una vez más
nunca me amaron.

Quizá es por éso que
tres tristes tigres
tragaban trigo
en un trigal.



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