Qué difícil es el momento en el que estás alegre por ir a colación,
que tus piernas se contenten de caminar,
dando largos pasos para llegar a descansar
y colgar de la silla,
y en el transcurso de la espera, la acumulación de los mismos colores
te da la cuenta de que eres otro animal más,
animal hambriento de descanso, de comida
y de otra realidad.
Qué difícil es saber que eres una más del montón,
una simple ser humana con hambre y sangre
en las venas.
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